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Actualización más reciente 18 de Julio de 2011

Anfibios Sikorsky S-38 en Bolivia

En la historia aeronáutica boliviana pocas aeronaves tan especiales han pasado tan desapercibidas como el anfibio Sikorsky S-38, aeronave clásica de exploradores y pioneros, vivió en nuestro país una experiencia de casi 30 años; sea buscando oro en el noroeste boliviano o transportando carga de alto valor durante la Guerra del Chaco, la historia de esta aeronave es por demás interesante. Publicamos en este articulo fotografías rarísimas de Bol-Inca Mining Corp., el relato de los momentos finales del "Marihui" por uno de sus pilotos y por primera vez la identificación correcta de las aeronaves S-38 del LAB.

© JRO

 

La empresa

 

Esta empresa fue fundada en 1923 por Igor I. Sikorsky como Sikorsky Aero Engineering Corporation de Long Island, NY, Sikorsky emigró de Rusia en 1919 debido a la revolución y ya tenía experiencia en la construcción de aeronaves que fueron utilizadas en la Primera Guerra Mundial; continuó ese trabajo en Francia y luego en EE.UU.

 

Su primer “yate volador” fue el S-29A (la “A” significaba América), posteriormente construyó el S-36 de ocho asientos y el S-38 de 10. Con el S-40 ya incursionó en los “Clippers” de transporte medio y larga distancia que fueron utilizados por Pan American World Airways en servicio comercial a lo largo del Atlántico, Pacífico y eventualmente lejano oriente.

 

La empresa es desde 1929 parte de United Technologies (en ese entonces United Aircraft and Transport Company) siendo conocida como Vought-Sikorsky por un tiempo luego de esa adquisición.  En 1995 se re-estableció como subsidiaria y actualmente es más conocida por su producción de helicópteros, que comenzó en 1940.

 

 

El S-38

 

El S-38 fue el primer suceso comercial de la Sikorsky en los Estados Unidos. En mayo de 1928 inició la producción del nuevo hidroavión/anfibio basado en el S-34 y S-36, el primero de los cuales estuvo listo en Julio, costando cerca de 50.000 dólares.

 

Como anfibio, podía despegar y aterrizar tanto en tierra como en el agua. Tenía una configuración inusual —su casco central alojaba una cabina para ocho pasajeros y soportaba un ala en parasol arrostrada por montantes y largueros; contaba además con una unidad de cola bi-deriva.

 

Su velocidad crucero era de 110 mph, con una máxima de 130 mph, la primera serie de 10 unidades se vendió inmediatamente (el prototipo a NYRBA y el primero de producción a PAA). El S-38, fue un avión pionero en muchos sentidos  y sirvió para que se inauguraran muchas de las primeras rutas de correo y pasajeros en las Américas.

 

Modelos

 

1928: S-38A, 11 construidos. RS-4 con la USN para dos S-38A civiles. C-6 con la USAAC, C-6A la misma aeronave con modificaciones menores. (10 unidades)

1928: XPS-2, nombre de la USN para el S-38A, 2 aeronaves convertidas a transportes XRS-2.

1928: S-38AH, versión con motor de P&W Hornet de 525hp.

1928: S-38B,  76 unidades , PS-3 con la USN para el S-38B, 4 aeronaves convertidas a  transportes RS-3.

1929: S-38B Special, con motores Wasp de 450hp.

1929: S-38BH, con dos P&W Hornet de 575hp vendido a $53,000, se construyeron 2 conversiones.

1929: S-38C, 10 construidos.

1932: S-38BL,  increíblemente este es el S-38B modificado para Howard Hughes, este es el “Nicolás Suárez” del Lloyd Aéreo Boliviano (NC24V).

1932: S-38BS, un ejemplar ("Cebra") construido para exploración africana.

1933: S-38BT, un ejemplar supe cargado.

 

Pulse en la imagen para descargar planos de un modelo a escala.

Características específicas

 

S-38B: Propulsado por 2 P&W R1340 Wasp, tripulación de 2 pilotos más 10 pasajeros. Longitud 12.27 m, envergadura 21.85 m, altura 4.22 m, superficie alar 68.60 m², peso vacío 2.727 kg, MTOW 4.764kg. Velocidad máxima de 192 km/h, altitud máxima de 4.878 m, autonomía de 1.200 km, primer vuelo: 3/13/28.

 

 

Los ejemplares bolivianos

 

El ingreso de los aviones Sikorsky a Latinoamérica comenzó en 1928 con los modelos S-36 haciendo exploraciones en la ruta costeña del Brasil y Centroamérica. En 1929 incursionaron con fuerza a este continente siendo utilizados por Pan American -Juan Trippe negoció estas adquisiciones directamente con Igor Sikorsky- en vuelos pioneros hechos por Charles Lindbergh, Pan American adquirió unos 38 aviones de este modelo, utilizándolos extensivamente.

 

Mientras Pan Am iniciaba su conquista sudamericana por el occidente coincidiendo con los intereses de la W.R. Grace, en la costa brasileña se desempeñaba un hombre de gran visión: Ralph Ambrose O’Neill -estadounidense de origen irlandés y mexicano, cuya vida militar lo había llevado a luchar en la Primera Guerra Mundial (6 derribos confirmados) y a reorganizar/combatir en la Fuerza Aérea Mexicana. O’Neill ahora dirigía la empresa New York, Rio and Buenos Aires Line (NYRBA) fundada por el 17 de Marzo de 1929.

 

Para fines de los años 20 esta empresa había logrado adelantarse a Pan Am y conquistaba la costa atlántica desde Buenos Aires hasta Miami, también se adentró al Cono Sur llegando hasta Santiago, incluso llegó hasta Bolivia (Yacuiba) con subcontrato semanal con N.C. Browne, buscando conectarse con Lima y otras ciudades del continente, esta ruta no fue muy duradera ya que en sus primeros 20 días no contaba con más de 3 pasajeros; el Lloyd actuaba como contraparte por este sector con la idea de conectarse a Buenos Aires.

 

En pocos años pero con mucho sacrificio  se constituyo en una brillante aerolínea que había negociado contratos de tráfico y correo con todos los países que servía, y establecido la infraestructura y bases para mantener una conexión exitosa entre las Américas.

 

Lo que le faltó fue una pieza clave que O'Neill nunca tuvo siquiera oportunidad de obtener: el contrato de correspondencia aérea a EE.UU. que Juan Trippe se había asegurado como derecho mediante una estrategia predatoria, faltó poco tiempo para que NYRBA pasase a sus manos con unas cuantas operaciones de bolsa, adquiriendo con este zarpazo maestro toda una red sudamericana.

 

O’Neill no pudo más que rechazar la vicepresidencia de su ex empresa que tan magnánimamente se le ofrecía, y se retiró del negocio de las aerolíneas para dedicarse a una nueva aventura, tal vez menos glamorosa, pero mucho más interesante, se fue a buscar oro al norte de La Paz, Bolivia.

 

Bol-Inca Mining Corporation

 

NC-9138 con títulos de Bol-Inca y el nombre "MARIHUI". Esta seria la misma aeronave en Bolivia, nótese las diferencias en la pintura.

 

Era necesario prologar esta sección del texto con la historia de NYRBA, ya que esta derrota personal  fue el catalizador para que O’Neill reencausase sus energías con una nueva empresa: en 1932 incorporó en Nueva York a la Bol-Inca Mining Corporation, con sede en el Chanin Building y sucursales en tres países.

 

Recurriendo al mercado de valores en renta fija obtuvo dos empréstitos millonarios para sus exploraciones iniciales, la compra de equipos y aeronaves, personal de primer nivel y en general todas las inversiones a tumba cavada que implicaba un emprendimiento de esta naturaleza.

 

Del gobierno boliviano obtuvo en 1932 una apretada concesión de 140 Km² a lo largo de los ríos Alto Beni y Kaka (confluencia del río Coroico y Mapiri).  Al entrar a Bolivia, sin quererlo Bol-Inca se unía a una larga línea de compañías extranjeras absorbidas por la selva boliviana en su búsqueda de riquezas, entre las que estuvieron Incahuara Dredging Co., en el río Guanay o la Bolivian Gold Exploration Co. en Tipuani.

 

En estas inhóspitas zonas Bol-Inca estableció un campamento en Sipiapo, teniendo que comenzar el proyecto con cultivos agropecuarios para alimentar a sus obreros, disponer de aeronaves marcó una diferencia a la hora de establecer la empresa; pero al parecer no tuvieron tanta suerte en encontrar mineral.

 

Para 1934, Bol-Inca introdujo su primer Sikorsky el ex NC-9138 trasladado a Bolivia vía zona del canal de Panamá por los pilotos J. Harlin y R. Krout en el mes de Junio de ese año. Esta es la única aeronave de Bol-Inca de la cual tenemos evidencia fotográfica en Bolivia, aunque no en circunstancias muy agradables.

 

Gracias a una fotografía de Franzk Rezich publicada en el excelente aerofiles.com,  pudimos resolver  un misterio relacionado a esta aeronave al constatar que es la misma que “El Marihui” del LAB, cuyo número de construcción desconocíamos pero podemos trazar ahora, ya que este nombre se encuentra pintado en el fuselaje del NC-9138, igualmente esta nave no tiene speed rings y el esquema de pintura coincide con el que utilizó el Lloyd.

 

Al año siguiente Bol-Inca importó un segundo aparato a Bolivia (NC-303N), reemplazando a la primera aeronave cuando esta fue vendida al Lloyd.

 

En las postrimerías de la Guerra del Chaco surgía cierta corriente nacionalista que mandaba a anular concesiones mineras y petrolíferas y es así que en 1936 se comenzó a revisar contratos y establecer zonas fiscales.  En Abril de 1937 Bol-Inca renovó su convenio con el gobierno, como hace poco lo había hecho la Compagnie Aramayo de Mines en Bolivie SA, quizás invirtió más, a juzgar por las emisiones de bonos en EE.UU. o que haya comprado dos aeronaves adicionales, un S-38 y un Piper J-5,  nuevamente, parece que menosprecio la volatilidad política boliviana.

 

Durante el gobierno de Gualberto Villarroel (Ley del 8 de Diciembre 1944), Aramayo y Bol-Inca sufrieron un premeditado vapuleo que comandaba la “legalización” de sus contratos cambiando los términos a  favor del gobierno, estableciendo:

“La regalía del Estado no menor del 9 % sobre la producción bruta. Venta obligatoria a los Bancos Central y Minero del 41 % de su producción total, pagadero en moneda nacional al tipo de cambio oficial y cotización oficial de oro en los mercados de Londres y Nueva York, hechas las deducciones de fletes, seguro y comisiones.

 

Venta voluntaria del 50 % restante de la producción de oro a los Bancos Central o Minero, en divisas, a la cotización oficial del oro en los mercados de Londres y Nueva York, hechas las deducciones de fletes, seguro y comisiones; pago de patentes mineras; las Compañías no podrán actuar como Agentes del Estado para el rescate de oro.”

En otras palabras el gobierno quería absorber la totalidad de producción aurífera capturando el mineral directamente del productor a precios fijos sin interesarse por minucias como la tasa de recuperación de inversión, costos de producción o el desfavorable tipo de cambio -cualquier similitud con la realidad a 2011 es pura coincidencia.

 

Como las recaudaciones auríferas no tuviesen mayor incremento, para 1957 el gobierno nacional firmó otra revisión de las concesiones de Bol-Inca; esta vez Víctor Paz Estenssoro (DS 06800) respetó las concesiones de la empresa bajo el criterio de que aún se le podía exprimir algunos pesos de inversión extranjera directa.

 

Quizás en un último intento de salvar su negocio, Bol-Inca se unió a la Tidewater Oil Co. formado el consorcio Bolivia Exploration and Development Company (BEDCO) con un modesta inversión de medio millón de dólares y concesiones por 25,000 hectáreas. Para 1969 Tidewater ya se había retirado del proyecto y el gobierno de Ovando Candia (DGR No. 82) revertió para el Estado todas las concesiones de Bol-Inca “por burlar las expectativas del país”. Paradójicamente, Ovando dejo intactas las operaciones de otra empresa norteamericana que operaba unos dos kilómetros río arriba: la empresa minera ESTALSA, una sociedad de W.R. Grace & Co., Chase-Manhattan, Lockheed Aircraft Corp. y la United States Steel Corporation.

 

En 1970, ya con el gobierno de Banzer (DS 11560 y DS 11622) se movió a la subasta de los bienes de la empresa por precios irrisorios -no se menciona aeronaves en la lista de bienes- y se traspasó de las concesiones a COFADENA y a terceros.

 

Ya para esas fechas Bol-Inca aparece con oficinas en la costa oeste y con reclamos de la Securities and Exchange Commission para aclarar su estructura accionaria y resultados financieros; diez años después fallece en California el Cap. O’Neill.

 

 

Lloyd Aéreo Boliviano

 

El piloto Drago Balzareno en Cochabamba junto a un S-38.

 En otros tiempos Howard Hughes piloteo el "Nicolás Suárez" como avión personal.

En esta toma en Todos Santos se aprecian ambos S-38 del LAB.

 

Entre 1930 y 1935 existían en la totalidad de Latinoamérica 15 aerolíneas locales y dos internacionales. Entre las locales destacaban Scadta, Aeroposta, LAN, el Syndicato Cóndor y el Lloyd Aéreo Boliviano. Durante este periodo el LAB participó de las primeras conexiones internacionales de importancia en Sudamérica y logró servir a 14 poblaciones bolivianas transportando pasajeros, correspondencia y mercancía. Igualmente, participó en la Guerra del Chaco con una contribución invalorable utilizando entre otros -aviones Ju-52, W-34 y Ford Tri-Motor, en ese entonces lo mejor de la tecnología aeronáutica mundial.

 

Durante este periodo el LAB utilizaba hidroaviones Junkers F-13L/W (Beni II y Mamoré), para sus servicios al noreste, pero se estimó que los F-13 podrían ser reemplazados exitosamente con aeronaves anfibias, revirtiendo los primeros a su modelo original.

 

De esa forma se adquirió en 1933 el primer Sikorsky S-38 del LAB, bautizado como “Nicolás Suárez”, esta nave estaba configurada para sólo seis pasajeros y contaba con algunas adaptaciones importantes, originadas quizás por su pasado como parte de la flota privada del afamado Howard Hughes. Su primer vuelo fue en la ruta Cochabamba-Todos Santos-Trinidad, efectuado el 9 de Marzo.

 

Esta aeronave llegaba a Bolivia a tiempo para participar en la Guerra del Chaco, aunque valga aclarar que no fue adquirida con propósito expresamente militar, Dan Hagerdon asegura que la aeronave "Nicolás Suárez" fue la única aeronave de este tipo en llegar al teatro de operaciones de suroeste.

 

Citando un reporte diplomático alemán asegura que (...) a Marzo de 1934 el Gobierno ha adquirido un Sikorsky S-38 [Nota: probablemente se confunde con el vuelo inaugural] que participó en al menos dos vuelos militares en la zona de guerra. Esta aeronave, adornada con franjas de alta visibilidad a lo ancho de ambas alas y a lo largo del fuselaje, tenía franjas pintadas al estilo militar en el estabilizador vertical. Esta nave sufrió un accidente fatal en 1941 en Guayaramerin, cobrando la vida del insigne piloto boliviano Emilio Beltrán, el antiguo aeropuerto de esa localidad lleva su nombre en su honor. Según Alas de Bolivia Tomo II el accidente de esta aeronave se dio:

 

A horas 11:10 del 9 de octubre de 1941, el aparato levantó vuelo en Trinidad y se disponía a acuatizar en el río Mamoré, a su llegada al pueblo de Guayaramerin. Una mala maniobra del piloto Luis Veltzé, alumno suyo cuya pericia deseaba comprobar el Cap. de Pilotos Beltrán, origino la fatal caída de 7 metros sobre la superficie líquida y la consiguiente rotura del casco del aparato, que se hundió de inmediato con sus tripulantes y un pasajero.

  

Dos años después de que el LAB adquiriera al “Nicolás Suárez” compró de Bol-Inca la nave “Marihui”, incorporándola casi simultáneamente al Ju-86 “Bolívar” llegado de Arica. Valga resaltar que se conservó el nombre de la aeronave bautizado por los pilotos de Bol-Inca; para quienes no lo saben, el marihui es una especie de mosquito diminuto endémico de pantanos y selvas bolivianas, es particularmente molesto por pegarse al sudor y los párpados, tiene los colores negro y amarillo; suponemos que alguna de estas características tendría el avión para motivar este nombre.

 

El accidente del Marihui

 

Entre nuestros archivos encontramos un recorte periodístico de los años 30, firmado por Jorge E. Meza, en este se narra las últimas peripecias de esta aeronave,  por parte de su protagonista, leamos entonces el relato del Cap. Sergio Ríos Toro:[i]

 

En 1935 volaba en el anfibio “El Marihuí” de Trinidad a Todos Santos con el piloto Armando Suárez. Por un extravío en la ruta, consecuencia del pésimo tiempo reinante, y declarados en emergencia y realizamos un aterrizaje forzoso en la zona denominada “Aguas Negras” próxima al río Sécure.

 

Desde el aire avistamos un terreno que nos pareció apropiado, pues se trataba de un gran  espacio de tierra negra completamente plana. Pero ya al aterrizar pudimos ver que no era tierra firme sino un enorme “yomonal” o sea un lodazal de fango denso, donde caímos muy cerca  de la orilla.

 

Transcurrido ese momento dramático, el problema se presentó al querer salir de la máquina, pues el fango circundante se encontraba infestado de serpientes yoperojobobo, con mucho cuidado y “a la de Dios” salí del avión y gané la orilla, lo propio hizo Suárez.

 

Después de este grave contratiempo había que buscar un lugar poblado para conseguir medios de vida. Poco antes de aterrizar, observé un galpón bastante grande con techo de paja. Me orienté y partimos en esa dirección. Al cabo de 2 horas de romper selva, oímos ladridos de perro, y encontramos el galpón donde se hallaba una anciana, cuyo dialecto, seguramente el “trinitario” resultó desconocido para nosotros.

 

En circunstancias en que tratábamos de hacernos entender con la mujer que precisábamos caballos para volver a Trinidad, dos jóvenes de sexo femenino escaparon hacia el monte, y al cabo de cierto tiempo regresaron acompañados de dos ex-soldados de la Guerra del Chaco, los que por no volver prefirieron internarse a la selva y allí esperaban la conclusión del conflicto bélico.

 

Como el piloto Suárez y yo llevábamos uniformes militares, los hombres desconfiaban de nosotros y pensaban que habíamos ido allí para capturarlos. Hablando de tono persuasivo nos costó el hacerles comprender su error y admitir que éramos aviadores accidentados. Tuvimos que llevarles al lugar donde encontraron el avión enfangado, y recién nos consiguieron caballos para Suárez y un guía, quienes partieron hacía Trinidad.

 

Posteriormente fui trasladado en carretón a un lugar denominado San Lucas, donde había un diminuto rancherío y alguna gente, bajo la autoridad de un corregidor, quien proporcionó en la medida de sus posibilidades, la ayuda necesaria para despejar una pista en algún lugar alto.

 

Mientras tanto yo me encargué de hacer sacar el avión con varias yuntas de bueyes y gente facilitada por el corregidor y el administrador de “La Capital” (fundo del Gral. Federico Román), hasta un lugar que habilitamos como pista. Descampamos el bosque en una longitud de 1.200 metros por 100 de ancho, lo suficiente para despegar. Al cabo, el campo quedó en condiciones aceptables, pero en el ínterin se registró un episodio inolvidable: cuando rompíamos la maraña, un tigre agazapado en un árbol y dispuesto a caer sobre mí murió por obra de la casualidad y de un disparo de fusil que hice para ahuyentarle y no para darle caza; fueron momentos de gran tensión.

 

El piloto Suárez volvió de Trinidad llevando gasolina y un experto en salvamente de aviones. Llegado el momento yo le insté al piloto Suárez que intentáramos decolar para retornar a la capital beniana, porque el yomomo comenzó a invadir la pista (el yomomo era el fango que lo cubría todo en cierta época del año). Pero él se negó terminantemente y aclaró que más bien se fue a Trinidad para informar a la gerencia sobre la imposibilidad de sacar el avión por aire, en vista de las condiciones desfavorables de la pista, según él. A lo cual le respondí que ‘habría un piloto muy hombre que sacaría el avión en vuelo si él se negaba con tanta insistencia.’ 

 

A los dos días sobrevoló el avión ‘Vanguardia’ piloteado por mi grande y querido amigo Jorge Wilstermann quien dejó caer algunas raciones alimenticias y una botella con una carta de la gerencia de operaciones. En ella el gerente Schroth me ordenaba desarmar el avión y sacarlo en pedazos hasta Trinidad.

 

Confieso que desobedecí las instrucciones de la gerencia porque mi conciencia profesional me convenció que la máquina podía salir por sus propios medios. A ese efecto cargué el avión con la gasolina enviada, lubrique el tren de aterrizaje con grasa de origen animal (mono) conseguido en el lugar, he hice funcionar los mores de ‘El Marihui’ al máximo de su potencia frenando las ruedas al mismo tiempo, de modo que se levantó la cola totalmente, solté los frenos y el avión salió disparado como de una catapulta. Se elevó de forma impecable pese a haber disminuido las dimensiones de la pista por la inundación del yomomo. Di una vuelta sobre el lugar inolvidable de nuestras tribulaciones y enfilé hacia Trinidad, aterricé sin novedad; allí concluyó esa odisea. 

 

Luego la gerencia del LAB ordenó que ‘El Marihui’ fuera trasladado a Cochabamba y con mucho desatino comisionó al mismo piloto Suárez a traer la máquina. Yo seguía como copiloto desde que salimos de Trinidad y hasta que llegamos a Todos Santos sin novedad.

 

‘El Marihui’ se encontraba en malas condiciones mecánicas, la deficiencia que tendría en sus motores le hizo perder ‘techo’; sin la capacidad de ganar altura no podría cruzar la cordillera. Por este motivo el Sr. Schroth ordenó al agente en Todos Santos, mediante radio contacto que ‘solamente en condiciones óptimas de buen tiempo podríamos salir’. Así pasamos varios días en que la atmósfera se mostré inclemente y adversa. Hasta el día aciago, marcado por información anunciando que se debía cumplir un compromiso social en Cochabamba, lo que me obligó a emprender vuelo en condiciones desfavorables.

 

Para que el ascenso fuera más suave orientamos la máquina hacia Oruro, y como no había visibilidad y volábamos en ‘vuelo ciego’ el momento menos pensado caímos en un cerro de Colquiri. El aparato se destrozó completamente, pero por fortuna no se incendió. Suárez apenas sufrió una herida pequeña en una mano. El más damnificado fui yo que resulté con sumidero del cráneo, fractura de seis costillas, fractura de un brazo y una pierna. Me trasladaron a Oruro y cuando estuve desahuciado me operaron en La Paz y salvé la vida, pero interrumpí para siempre mi carrera de piloto de aviación.

 

[i] Mecánico entrenado en el LAB, veterano de la Guerra del Chaco, titulado como piloto del Lloyd en 1933.

 

 

El Nicolás Suárez en cobija. NC-303N aun con Northwest Airways. (Ed Coates Collection)

 

Detalle de las Aeronaves

 

1929 Sikorsky S-38B, c/n: 114-11

  • El Marihui: Incorporada en Enero de 1935 por el Lloyd Aéreo Boliviano siniestrada el 27Sept35 en Colquiri, Oruro.

  • CB-BIM-#: En Junio de 1934 registrada por Bol-Inca Mining Corp. (¿CB-BIM-1?)

  • NC-9138: En 1934 pasó a Air Engineers Inc. quienes la vendieron a Bol-Inca.

  • NC-9138: Pasó a American Airways de New Jersey en 1933.

  • NC-9138: Transferida a Colonial Air Transport y utilizada por ellos entre 1930 y 1932.

  • NC-9138: El primer aparato con las ventanillas inclinadas, en 1929 fue adquirida por Colonial Western Airways de New York.

1929 Sikorsky S-38B, c/n: 114-1

  • CB-BIM-#: Adquirido en Mayo de 1935 por Bol-Inca Mining Co. (¿CB-BIM-2?), no se conoce su paradero.

  • NC-303N: Adquirido por H.L. Plummer en 1934, posiblemente actuando como agente de Bol-Inca.

  • NC-303N: Adquirido en Abril de 1931 por Northwest Airways Inc. de St. Paul al costo de $15,000, operó con el numeral “40” de la flota hasta Mayo de 1935.

  • NC-303N: Adquirido en 1929 por Grigsby-Gurnow Co. de Chicago, fue bautizado como “Majestic” por haber repartido un millón de radios de esa marca, era utilizado para transportar personal de la empresa y para promociones de ventas.

1929 Sikorsky S-38B, c/n: 114-10

  • CB-BIM-#: Fue incorporada en Abril de 1940 por Bol-Inca Mining Corp. (¿CB-BIM-4?), una de las fuentes consultadas indica que estuvo en servicio con Bol-Inca hasta 1947 o posiblemente después, no se conoce su paradero.

  • NC-9151: El 7 de Mayo de 1929 fue recibida por Pan American Airways, a un costo de $52,013.10 para su servicio caribeño tenía base en Nicaragua.

1930 Sikorsky S-38BL, c/n: 114-15

  • Nicolás Suárez: Arribó a Bolivia el 14 de Diciembre de 1933 para el Lloyd Aéreo Boliviano. Siniestrada el 10 de Octubre de 1941 cerca de Guayaramerin.

  • NC-24V: Aeronave personal de Howard Hughes utilizada durante 1933 (el “yate aéreo”).

  • NC-24V: Modificada y vendida a Hughes Products Co. de Los Ángeles, California, el 15 de Septiembre de 1932.

Bibliografía

 

Hagerdon, Dan. Aircraft of the Chaco War, pg. 111.

Jane's All the World's Aircraft 2004-2005, pg. 762.

R.E.G Davies, Pan Am an Airline and its Aircraft, pg. 12-23.

Carrasco, Mario. 25 Años del LAB.

De la Reza, Mario. Presentación en ppt. sobre los inicios del Lloyd Aéreo Boliviano.

Melgar, Lucio. 30 Años de Accidentes Aeronáuticos, compilación.

American Aviation Historical Society Journal, Vol. 4-6 vía Google Books (enlace ).

aerofiles.com/_sik.html

goldenyears.ukf.net (enlace )

oocities.org/paa_clippers/c1929_S38.htm

airpower.maxwell.af.mil/apjinternational/apj-s/2006/1tri06/flores.html

airspacemag.com/history-of-flight/hughes.html

theaerodrome.com/aces/usa/oneill.php

gacetaoficialdebolivia.gob.bo

 

Preguntas abiertas

 

- Obtener una copia de A Dream of Eagles, por Ralph A. O'Neill. Houghton Mifflin, 1973.

- Información sobre los aviones de Bol-Inca y sus operaciones en nuestro país.

- Lista de pilotos habilitados para el S-38 en Bolivia.

 

Reacciones

 

A poco de publicar este artículo recibimos un correo del historiador John C. Davis con una observación sobre los números de construcción de estas aeronaves, como no podemos comprobar cual e las fuentes es correcta en este particular mantenemos nuestro texto original.

Re: [aero_historians] Bolivian Sikorsky S-38s
FROM: John Davis
TO: aero_historians@yahoogroups.com
 

Sunday, June 26, 2011 5:53 PM

Estimado Jonathan:

Thank you for this article which is most interesting, and ties together a number of loose ends. A couple of corrections:

CB-BIM-2? c/n was 414-1, it was a 1929 S-38B, with first delivery in December 1929

"Nicolas Suarez" c/n was 414-15.

Thank you

John

 

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