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Actualización más reciente 30 de Mayo de 2011

La CIA y Barrientos - Parte I

En este artículo comenzamos a explorar una serie de eventos que despertarían la curiosidad de cualquier investigador,  más aun en los tiempos actuales, donde parecería que la tecnología ha hecho de la infidencia  algo cotidiano, donde los secretos de estado están abiertos a la difusión en cualquier momento. Que días más lejanos a la década del 60, cuando la todo poderosa Central de Inteligencia norteamericana al parecer tenía el poder de establecer o eliminar dignatarios en cualquier lugar del mundo.

© JRO

 
A la izquierda, Barrientos piloteaba con Walter Lehm la aeronave que traería a Paz de regreso del exilio, después la vicepresidencia. (Plano Medio)

Introducción

 

Remontarnos a la década del 60 y hablar de revolucionarios y golpistas, de guerrilleros y del accionar de los servicios de inteligencia extranjeros en Bolivia para apoyarlos o destruirlos, nos invita a un sinfín de descubrimientos en lo que ya es historia. A veces uno encuentra cosas increíbles –y luego de escarbar un poco surgen las conexiones-  a la par del reto de separar la realidad y las exageraciones del momento de la imaginación.

 

A tiempo que escribo estas líneas el mundillo de los servicios de inteligencia esta siendo sacudido por las infidencias del PFC Bradley Manning vía Wikileaks [1]; y mientras que los gobiernos del mundo buscan la mejor forma de capitalizar [2] del  desastre diplomático norteamericano du jour; mucho queda en la nebulosa informativa que sólo podrá ser comprendido en otras cuatro décadas.

 

Por nuestra parte, lo que sigue no representa ninguna revelación; pero si busca explorar algunos eventos que se proponen como hechos consumados: la actividad de la CIA en Bolivia en los años 60 y su relación con el ascenso de René Barrientos Ortuño a la presidencia de Bolivia.

 

En el ocaso de la Revolución Nacional

 

1964 fue el año determinante para la continuidad política del Movimiento Nacionalista Revolucionario -que prácticamente llevaba 14 años en el poder- para este periodo el gobierno del MNR había sido totalmente penetrado por los grupos de interés tradicionales, la izquierda politiquera de siempre y los núcleos de poder económico reacomodados a un nuevo nicho post-nacionalización, cooptando al propio liderazgo del Nacionalismo Revolucionario.

 

Habiendo fallado en controlar estas fuerzas y en consolidar las medidas económicas que el país necesitaba, el gobierno nacional era ahora una presa fácil para un nuevo ciclo de cambio radical (sea este revolucionario o golpista). El otrora poderoso régimen estaba a un paso de derrumbarse, y con su caída peligraba la estabilidad continental, al ser Bolivia -entonces y ahora- el eslabón más débil del sistema geoeconómico en esta parte del continente;  proclive por tanto a ser capturado por el comunismo internacional.

 

Tanto la izquierda con sus actividades subversivas en el cinturón minero, como la derecha haciendo lo propio en Apolo y Alto Paragua, amenazaban al régimen con las armas; mientras que en las ciudades, el estado de sitio dictado en Septiembre no pudo contener los disturbios esporádicos en Sucre, Oruro, La Paz y otras poblaciones imporatntes del país.

 

¿No intervención?

 

A todas luces una transición de poder era necesaria, y los candidatos no faltaban –desde editorialistas de periódico hasta coroneles relegados a guarniciones perdidas- muchos creíanse presidenciables y aptos para el cargo.

 

Sin embargo en este caso, la ventaja la tenía una terna más reducida de hombres entre los cuales destacaba el vicepresidente Barrientos, quien por merito propio e incansable labor populista había llegado a la posición de tomar el poder. Pero, ¿qué o quién decidiría el desenlace de los hechos?

 

Autores como Gerardo Irusta en su notable Espionaje y Servicios Secretos en Bolivia (La Paz: 1995) [3] asignan a los norteamericanos todo el peso de derrocar a Paz Estenssoro e iniciar la era de los gobiernos militares. Esta teoría, cómoda por su simpleza intelectial, se origina de ciertas conexiones públicas entre Barrientos y los representantes de EE.UU en Bolivia, así como su condición becario aeronáutico en ese país.

 

Tangencialmente Irusta inculpa al gobierno de Víctor Paz Estenssoro de una tremenda mezcla de abulia e ingenuidad, cosa completamente reñida con la realidad para quienes han estudiado más a fondo la gestión histórica del poder por parte del MNR, y por este líder en particular.

 

Pero entonces, dado que el régimen del MNR contaba con un poderoso aparato represor y de espionaje interno, el cual mantenía a VPE bien al tanto de las correrías conspirativas de su Comandante en Jefe, de su Vicepresidente y de los sectores escindidos del MNR (Siles, Guevara, Lechín). ¿Por qué no habría tomado acciones contra ellos?

 

Según la fuente de Irusta (un funcionario de baja graduación asignado al Departamento de Control Político ):

 

 “(…) se esperaba que los norteamericanos frenen y detengan la actividad conspirativa del General Barrientos. El MNR estaba en condiciones bélicas y militares de enfrentar y librar batalla con los militares golpistas, con el respaldo de varios regimientos que estaban con nosotros. (…) sumado a la desinformación que generaba la propia embajada americana en La Paz, fueron los que inmovilizaron la defensa del MNR, el 4 de Noviembre de 1964 todos estábamos de brazos cruzados, esperando ilusamente que la embajada de los Estados Unidos frene la conspiración (…)”

 

Aunque no caracterizaríamos las actividades del gobierno de ese entonces como “brazos cruzados” si nos quedan algunas dudas sobre la voluntad de VPE a prorrogarse por sobre todas las consecuencias. Un cable desclasificado de la CIA, fechado en 27Oct64 [4], esboza el plan de acción del presidente Paz respecto a la crisis, y clarifica el grado de conocimiento que tenía Paz sobre las ambiciones de Barrientos:

 

“1.- (…) Paz se mostró atento pero tranquilo sobre los disturbios en La Paz y en distintas ciudades; planea utilizar a la policía, milicia y otras fuerzas civiles, como ser campesinos armados, para lidiar con la situación, y utilizar a la fuerza militar sólo como último recurso.

 

2.- Como resultado de esta reunión con sus consejeros Paz decidió tomar los siguientes cursos de acción:

A. Movilizar al Movimiento Nacionalista Revolucionario.

B. Que el Ministro de Gobierno dé un mensaje de prensa apropiado.

C. Coloca a los milicianos en estado de alerta.

D. Preparar a los seguidores del MNR para presentar una contra protesta si es que los estudiantes provocan una demostración el 27 o 29 de octubre;

E. Hacer gran cantidad de arrestos si es que los estudiantes son agresivos el 27 de octubre.

F. Hablar con el rector de la Universidad de San Andrés [ed.: trabajo delegado a Claudio San Román].

G. Cuando termine la crisis, hace cambios de gabinete.

H. Movilizar campesinos en las regiones de Oruro y La Paz.

I. Iniciar un programa de propaganda gubernamental en reemplazo de la censura de prensa.

J. Usar a Mario Sanjinés Uriarte como delegado especial a Oruro.

K. Usar a las Fuerzas Amadas tan poco como sea posible.

 3.- Luego de finalizada la reunión, Jacobo Lieberman, director general de información, le dijo a un amigo de confianza que el presidente Paz había sido informado por el vicepresidente Barrientos que se le había propuesto tomar el gobierno, junto a Julio Sanjinés Goitia, como vicepresidente y un grupo de políticos. Barrientos no dijo quien había hecho la oferta.”

 

Respecto al poderío bélico del gobierno de MNR, ya en plena crisis del 3Nov64, otro cable [5] plantea el OrBat gubernamental en los siguientes términos:

 

“1. Las siguientes fuerzas están disponibles al gobierno en La Paz:
A. 1,200 milicianos profesionales [sic] ocupando puntos estratégicos en la ciudad y el camino al aeropuerto. Están armados con viejos Mausers, ametralladoras ligeras y pesadas y morteros.
B. 3,000 policías con 927 carabinas, más viejos Mausers y unas cuantas ametralladoras.
C. 1,600 milicianos trabajadores armados con viejos Mausers.
D. 450 policías de tránsito armados con viejos y nuevos Mausers.
E. El Regimiento Waldo Ballivián armado con 900 Garands.
F. El gobierno espera tener al aproximadamente 2,000 campesinos armados en La Paz en la mañana del 4 de noviembre. (...)"

Otros reportes internos señalan los movimientos de milicianos campesinos de Achacachi “los más leales al gobierno del VPE” en rumbo  a La Paz; y de “indios armados de Ucureña, los más salvajes luchadores en Bolivia, marchando a Cochabamba.” Evidentemente, los impolutos "movimientos sociales" de ese entonces ya habían sido comprados por alguien más. Los refuerzos nunca llegaron a las ciudades.

 

Evidentemente, la situación estaba dada para una confrontación y para una resistencia superior a la heroicamente presentada en Villa Fátima, a fin de cuentas debió existir algún otro motivo para que el VPE se retirase “sin prestar resistencia”.

 

Por una parte el riesgo de las fuerzas populares, por otra el compromiso forzado con sus rivales más fuertes. (Plano Medio)

 

El águila y la estrella de Barrientos

 

Si bien las posiciones de los actores bolivianos habían sido declaradas (los famosos "ocho puntos" de Barrientos), en el plano diplomático la situación era más difusa, ya que se afirma que en esta época y en lo que refiere a Bolivia, el Departamento de Estado y Pentágono tendrían opiniones divergentes: los primeros –por medio de su embajador Henderson- apoyaban al gobierno civil, mientras que los segundos , con la cabeza visible del agregado aeronáutico Cnel. Edward Fox (aunque detrás estaría Larry Sternfield, jefe de base La Paz) apoyaban al Gral. Barrientos. Con todo, Henderson permanecería como embajador de EE.UU. en Bolivia hasta 1968.

 

Esta suerte de pugna y apoyo, a la que se le asigna desmedida importancia en la definición final de los hechos, tiende a ignorar el impulso interno  de Barrientos Ortuño, de Ovando o de las Fuerzas Armadas frente al continuismo que enfrascaba el MNR, los mediocres resultados económicos y sociales del doble sexenio, las promesas incumplidas, la corrupción y la situación internacional que amenazaba a Bolivia.

 

La extensión en que los EE.UU. por medio del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado influenciaron los resultados finales de esta crisis quedaría en el terreno de la especulación de no ser por ciertos indicios de apoyo abierto y encubierto publicados por el propio gobierno norteamericano.

 

De Legado de Cenizas (Buenos Aires: 2008) [6] podemos extraer el modus operandi de la CIA apoyando a los “líderes de once países latino americanos respaldados por la CIA: Argentina, Bolivia, Brasil, la República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Perú y Venezuela [en la década del 60]”:

"[Un] jefe de base tenía cinco caminos para mantener la influencia estadounidense sobre los líderes extranjeros: ‘Te conviertes en (1) su servicio de inteligencia exterior –explicaría Tom Polgar, veterano de la base de Berlín-. Ellos no saben lo que ocurre en el mundo, de modo que les das un resumen semanal, amañado para adaptarse a sus sensibilidades. (2) Dinero: eso siempre es bienvenido. (3) Aprovisionamiento: juguetes, juegos, armas… (4) Entrenamiento. Y luego siempre puedes llevarte a un grupo de oficiales a Fort Bragg o a Washington; (5) unas maravillosas vacaciones.”

Tanto en los documentos publicados por la CIA bajo el esquema FOIA como en documentos del Departamento de Estado bajo la iniciativa FRUS encontramos datos que consignan el siguiente apoyo:

(1)  Asesoría: Se desconoce el grado en que las agencias norteamericanas informaban al gobierno nacional o al grupo de Barrientos en particular.

 

(2)  Dinero: Tim Weiner pone el monto de $1 millón como apoyo de la CIA a Barrientos pre-golpe, otras fuentes [7] citan cifras menores, el proyecto FRUS detalla los siguientes gastos en acción encubierta en Bolivia para este periodo:

 

FY 63:

$337,063

FY 64:

$545,342

FY 65:

$287,978

 

Aclarando oficiosamente que “la figura del año fiscal 65 incluye fondos usados para influenciar al movimiento campesino, para propaganda, para apoyar sindicatos, grupos juveniles y estudiantiles (…) y apoyo al MNR [antes y después del golpe].” [8]  

 

Las figuras para el año 1965 están incompletas, ya que no incluyen cifras dadas a Barrientos personalmente, a su partido MPC o a miembros del MNR que comprometieron su lealtad. Tampoco se incluye la cifra de $1.8 millones desviada del programa AID para usos militares, o las donaciones americanas utilizadas para aminorar los ánimos en las minas mediante el subsidio de harina.

 

(3)  Aprovisionamiento: En este acápite debemos separar la ayuda oficial y de los contrabandos entregados extraoficialmente a paramilitares u otros grupos. Sobre la primera parte tenemos una base informativa muy buena ya que la modernización del Ejército con armas norteamericanas fue bien publicitada. Es de destacar que este programa sirvió en la reconstrucción de la fortaleza interna del Ejército para ser capaz de derrocar al gobierno más adelante, aunque esta no fuese la idea inicial del programa.

 

En Poder y Fuerza Armadas (La Paz: 1987) Gary Prado indica que: “A partir del año 1959 empieza a llegar el armamento norteamericano consistente en fusiles semiautomáticos M-1 calibre .30, carabinas M-1 y M-2 del mismo calibre, fusiles ametralladoras y ametralladoras ligeras Browning, lanzacohetes 3.5’’ (Bazooka), fusiles sin retrocesos de 57mm[M40A1] y morteros de 60mm y 4.2”” [9] Un apoyo similar se dio a la Fuerza Aérea, con la donación de algunos transportes y aviones de entrenamiento con capacidad de ataque.

 

Cabe destacar que toda esta ayuda se basa en convenios firmados por Bolivia y EE.UU. en 22Abr58 y el 9Feb61, con el propósito explícito de mejorar la capacidad de las FFAA para el mantenimiento de la seguridad interna y contribuir al desarrollo económico de Bolivia.

 

(4)  Entrenamiento: En lo que respecta al entrenamiento oficial de militares bolivianos, este se da desde el año 1952 en USARCARIB (SOA desde 1963) con pequeños contingentes bolivianos que poco a poco van incorporando la doctrina americana en el pensamiento militar nacional. Las misiones en EE.UU. también se brindan a personal más especializado.

 

(5)  "Vacaciones": Antes estuvieron ligadas a las misiones de entrenamiento o a la emergencia médica por el atentado de bala que sufrió Barrientos, posteriormente a su elección como presidente visitó Estados Unidos en un par de ocasiones para reunirse tanto con miembros del servicio diplomático como con el presidente Lyndon Johnson.

Luego del golpe

 

En la mayoría de estos acápites se habla de elementos que ya funcionaban previamente al golpe militar del 1964 denotando cierto apoyo a Barrientos por parte de la CIA. Luego de su elección democrática -evento que legitimaba el proceso a los ojos de la embajada- la relación del gobierno boliviano con los norteamericanos se profundiza enfocándose en el tema económico, con Barrientos siguiendo plenamente la línea estatista del Nacionalismo Revolucionario pero eliminando el riesgo de infiltración comunista del cual adolecía el régimen anterior.

 

En el tema económico se van profundizando las ideas Cepalinas de sustitución de importaciones, y se expande en el tema de integración caminera; las relaciones con la Gulf Oil comienzan a tomar mayor importancia.

 

En el plano de los servicios secretos bolivianos estos dejan de ser dominio exclusivo del Control Político (paramilitar) y pasan a ser el fuerte del Departamento Segundo del Ejército. Poco después entraría la CIA  a trabajar más estrechamente con Inteligencia Militar; como una especie de preámbulo a lo que sería la guerrilla de Ñancahuazú

 

Para esta etapa ya Barrientos no era tan solo un agente controlado más de la CIA, aunque personajes como Antonio Arguedas (ex ministro del interior, agente doble, secuestrador, etc.) insistieran que seguía en la nómina de esta agencia. 

 

Con la penetración subversiva cubana en Bolivia se abre un nuevo episodio en lo que sería la relación de Barrientos y su gobierno con la CIA, cosa que dejamos para otro momento.

 

¿Cuánto penetraría la CIA la presidencia de Barrientos? (Plano Medio)

 

Anexo Aeronáutico

 

Apoyo encubierto:

Contrabando Aéreo en 1964: Un pirata de la CIA en Bolivia

 

La aeronave N6922C en Utah, 1963. Aún viste los colores de Flying Tiger Line. (Foto cortesía de Tom Kirn, Airliners.net)

 

Al margen de estas contribuciones ya más o menos declaradas, existen otro tipo de apoyos que se mantienen secretos o relativamente desconocidos, tenemos indicios sobre una de estas operaciones.

 

En 1961 la empresa Air America, comenzó a adquirir aeronaves de gran porte para sus misiones de transporte “a lugares distantes y para operaciones de penetración profunda e invasiones de entrega”.

 

Como ya ha sido ampliamente expuesto por el historiador especializado  Joe. F. Leeker, Air America fue una de las principales compañías de transporte aéreo de la CIA que realizaba misiones de todo tipo a lo largo y ancho del planeta. Previamente ya había estado en Bolivia haciendo trabajos de técnicos en altura (con aviones C-46 y Helio Twin Courier), pero en 1964 estaría ligada al golpe de estado de Barrientos.

 

Para esta misión se utilizaría un L-1049 Super Constellation, adquirido nominalmente por Lockheed Marietta a Flying Tiger Line, y arrendado a Air America desde el 15Jul63; esta nave se utilizaba para el testeo de equipos electrónicos experimentales y el trabajo ocasional de transporte a zonas de conflicto.

 

Según los autores Prouty y Leeker la nave matriculada N6922C (c/n 4825) [10], que a la sazón no era piloteada por personal de AAM, “fue utilizada entre Octubre y Noviembre de 1964 -en conexión a un ejercicio conjunto norteamericano/boliviano- para llevar armas y municiones a una remota pista de aterrizaje en el Perú, desde donde [la carga] era transbordada en aeronaves ligeras controladas por la CIA a varios polvorines dispersos en el territorio boliviano. Armado de esta forma por la CIA, el General Barrientos fue capaz de lanzar un coup d’état contra el Presidente Paz Estenssoro y sacarlo del país (...)” [11]

 

Dado el estricto control que se ejercía desde La Paz sobre el municionamiento y provisión de las unidades militares en el territorio nacional, no le restamos validez a la operación que se cita; aunque nos inclinaríamos por creer que más bien se destinaría ese armamento a las fuerzas paramilitares que apoyaban a Barrientos.

 

En otras ocasiones el aprovisionamiento aéreo de material bélico por parte de gobiernos, agencias o comerciantes extranjeros para subversiones locales había sido realizado  desde Brasil o desde Argentina. Los cubanos y soviéticos también alimentarían a sus agentes en Bolivia con ocasionales entregas de armamento vía aérea, aunque esa historia es mas difícil de comprobar.

 

Bibliografía:

 

[1] Ver http://www.privetbank.com.ua/cablegate/index.html accedido 12Dic10.

[2] Ver http://wikileaks.vicepresidencia.gob.bo accedido 12Dic10.

[3] Irusta, Gerardo M. Espionaje y Servicios Secretos en Bolivia 1930-1980. Pg. 154-157 y 232-233.

[4] Ver archivo DOC_0000490456.pdf en http://foia.cia.gov accedido 12Dic10.

[5] Ver archivo DOC_0000490436 en http://foia.cia.gov accedido 12Dic10.

[6] Weiner, Tim. Legado de Cenizas, la historia de la CIA. Pg. 295-298, 631.

[7] “Killing Hope: US military and CIA intervention”. http://books.google.com/books?id=-IbQvd13uToC&lpg=PA223&ots=cGz5EcEhfJ&dq=The%20CIA%20and%20Barrientos&pg=PA221#v=onepage&q=The%20CIA%20and%20Barrientos&f=false

[8] U.S. Covert Action in Bolivia, FY 1963-66, High Level Panel statement from FRUS, 1964-1968, vol. XXXI, September 2004 <http://history.state.gov/historicaldocuments/frus1964-68v31/d147>

[9] Prado S., Gary Gral. Poder y Fuerzas Armadas 1949-1982. Pg. 98-101 y 148-152.

[10] Ver http://www.conniesurvivors.com/HI-542CT.htm accedido 12Dic10.

[11] Leeker, Joe F. “Aircraft of Air America: Lockheed L-1049 Super Constellation” < http://www.utdallas.edu/library/collections/speccoll/Leeker/const.pdf> citando Prouty, JFK. The CIA, Vietnam, and the plot to assassinate John F. Kennedy, pp. 232-237.

 

 

 

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