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La
CIA y Barrientos - Parte I
En este
artículo comenzamos a explorar una serie de eventos que despertarían
la curiosidad de cualquier investigador, más aun en los
tiempos actuales, donde parecería que la tecnología ha hecho de la
infidencia algo cotidiano, donde los secretos de estado están
abiertos a la difusión en cualquier momento. Que días más lejanos a
la década del 60, cuando la todo poderosa Central de Inteligencia
norteamericana al parecer tenía el poder de establecer o eliminar
dignatarios en cualquier lugar del mundo.
©
JRO

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A la izquierda, Barrientos
piloteaba con Walter Lehm la aeronave que traería a Paz de regreso del
exilio, después la vicepresidencia. (Plano Medio) |
Introducción
Remontarnos a la década del 60 y hablar de
revolucionarios y golpistas, de guerrilleros y del accionar de los
servicios de inteligencia extranjeros en Bolivia para apoyarlos o
destruirlos, nos invita a un sinfín de descubrimientos en lo que ya es
historia. A veces uno encuentra cosas increíbles –y luego de escarbar un
poco surgen las conexiones- a la par del reto de separar la realidad y
las exageraciones del momento de la imaginación.
A tiempo que escribo estas líneas el
mundillo de los servicios de inteligencia esta siendo sacudido por las
infidencias del PFC Bradley Manning vía Wikileaks [1]; y mientras que
los gobiernos del mundo buscan la mejor forma de capitalizar [2] del
desastre diplomático norteamericano du jour; mucho queda en la nebulosa
informativa que sólo podrá ser comprendido en otras cuatro décadas.
Por nuestra parte, lo que sigue no
representa ninguna revelación; pero si busca explorar algunos eventos
que se proponen como hechos consumados: la actividad de la CIA en
Bolivia en los años 60 y su relación con el ascenso de René Barrientos
Ortuño a la presidencia de Bolivia.
En el ocaso de la Revolución Nacional
1964 fue el año determinante para la
continuidad política del Movimiento Nacionalista Revolucionario -que
prácticamente llevaba 14 años en el poder- para este periodo el gobierno
del MNR había sido totalmente penetrado por los grupos de interés
tradicionales, la izquierda politiquera de siempre y los núcleos de
poder económico reacomodados a un nuevo nicho post-nacionalización,
cooptando al propio liderazgo del Nacionalismo Revolucionario.
Habiendo fallado en controlar estas fuerzas
y en consolidar las medidas económicas que el país necesitaba, el
gobierno nacional era ahora una presa fácil para un nuevo ciclo de
cambio radical (sea este revolucionario o golpista). El
otrora poderoso régimen estaba a un paso de derrumbarse, y con su caída
peligraba la estabilidad continental, al ser Bolivia -entonces y ahora-
el eslabón más débil del sistema geoeconómico en esta parte del
continente; proclive por tanto a ser capturado por el comunismo
internacional.
Tanto la izquierda con sus actividades
subversivas en el cinturón minero, como la derecha haciendo lo propio en
Apolo y Alto Paragua, amenazaban al régimen con las armas; mientras que
en las ciudades, el estado de sitio dictado en Septiembre no pudo
contener los disturbios esporádicos en Sucre, Oruro, La Paz y otras
poblaciones imporatntes del país.
¿No intervención?
A todas luces una transición de poder era
necesaria, y los candidatos no faltaban –desde editorialistas de
periódico hasta coroneles relegados a guarniciones perdidas- muchos creíanse
presidenciables y aptos para el cargo.
Sin embargo en este caso, la ventaja la
tenía una terna más reducida de hombres entre los cuales destacaba el
vicepresidente Barrientos, quien por merito propio e incansable labor
populista había llegado a la
posición de tomar el poder. Pero, ¿qué o quién decidiría el desenlace de
los hechos?
Autores como Gerardo Irusta en su notable
Espionaje y Servicios Secretos en Bolivia (La Paz: 1995) [3] asignan
a los norteamericanos todo el peso de derrocar a Paz Estenssoro e
iniciar la era de los gobiernos militares. Esta teoría, cómoda por su
simpleza intelectial, se origina de ciertas conexiones públicas entre
Barrientos
y los representantes de EE.UU en Bolivia, así como su condición becario
aeronáutico en ese país.
Tangencialmente Irusta inculpa al gobierno de
Víctor Paz Estenssoro de una tremenda mezcla
de abulia e ingenuidad, cosa completamente reñida con la realidad para
quienes han estudiado más a fondo la gestión histórica del poder por
parte del MNR, y por este líder en particular.
Pero entonces, dado que el régimen del MNR contaba con un
poderoso aparato represor y de espionaje interno, el cual mantenía a VPE
bien
al tanto de las correrías conspirativas de su Comandante en Jefe, de su Vicepresidente
y de los sectores escindidos del MNR (Siles, Guevara,
Lechín). ¿Por qué no habría tomado acciones contra ellos?
Según la fuente de Irusta (un funcionario de
baja graduación asignado al Departamento de Control Político ):
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“(…) se esperaba que los
norteamericanos frenen y detengan la actividad conspirativa del
General Barrientos. El MNR estaba en condiciones bélicas y
militares de enfrentar y librar batalla con los militares
golpistas, con el respaldo de varios regimientos que estaban con
nosotros. (…) sumado a la desinformación
que generaba la propia embajada americana en La Paz, fueron los
que inmovilizaron la defensa del MNR, el 4 de Noviembre de 1964
todos estábamos de brazos cruzados, esperando ilusamente que la
embajada de los Estados Unidos frene la conspiración (…)” |
Aunque no caracterizaríamos las actividades
del gobierno de ese entonces como “brazos cruzados” si nos quedan
algunas dudas sobre la voluntad de VPE a prorrogarse por sobre todas las
consecuencias. Un cable desclasificado de la CIA, fechado
en 27Oct64 [4], esboza el plan de acción del presidente Paz respecto a
la crisis, y clarifica el grado de conocimiento que tenía Paz sobre las
ambiciones de Barrientos:
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“1.- (…) Paz se mostró atento
pero tranquilo sobre los disturbios en La Paz y en distintas
ciudades; planea utilizar a la policía, milicia y otras fuerzas
civiles, como ser campesinos armados, para lidiar con la
situación, y utilizar a la fuerza militar sólo como último
recurso.
2.- Como resultado de esta
reunión con sus consejeros Paz decidió tomar los siguientes
cursos de acción:
A. Movilizar al Movimiento
Nacionalista Revolucionario.
B. Que el Ministro de
Gobierno dé un mensaje de prensa apropiado.
C. Coloca a los milicianos en
estado de alerta.
D. Preparar a los seguidores
del MNR para presentar una contra protesta si es que los
estudiantes provocan una demostración el 27 o 29 de octubre;
E. Hacer gran cantidad de
arrestos si es que los estudiantes son agresivos el 27 de
octubre.
F. Hablar con el rector de la
Universidad de San Andrés [ed.: trabajo delegado a Claudio
San Román].
G. Cuando termine la crisis,
hace cambios de gabinete.
H. Movilizar campesinos en
las regiones de Oruro y La Paz.
I. Iniciar un programa de
propaganda gubernamental en reemplazo de la censura de
prensa.
J. Usar a Mario Sanjinés
Uriarte como delegado especial a Oruro.
K. Usar a las Fuerzas Amadas
tan poco como sea posible.
3.- Luego de finalizada la
reunión, Jacobo Lieberman, director general de información, le
dijo a un amigo de confianza que el presidente Paz había sido
informado por el vicepresidente Barrientos que se le había
propuesto tomar el gobierno, junto a Julio Sanjinés Goitia, como
vicepresidente y un grupo de políticos. Barrientos no dijo quien
había hecho la oferta.” |
Respecto al poderío bélico del gobierno de
MNR, ya en plena crisis del 3Nov64, otro cable [5] plantea el OrBat
gubernamental en los siguientes términos:
“1. Las siguientes fuerzas
están disponibles al gobierno en La Paz: A. 1,200 milicianos profesionales [sic] ocupando puntos
estratégicos en la ciudad y el camino al aeropuerto. Están
armados con viejos Mausers, ametralladoras ligeras y pesadas y
morteros. B. 3,000 policías con 927 carabinas, más viejos Mausers y unas
cuantas ametralladoras. C. 1,600 milicianos trabajadores armados con viejos Mausers. D. 450 policías de tránsito armados con viejos y nuevos Mausers. E. El Regimiento Waldo Ballivián armado con 900 Garands. F. El gobierno espera tener al aproximadamente 2,000 campesinos
armados en La Paz en la mañana del 4 de noviembre. (...)"
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Otros reportes internos señalan los
movimientos de milicianos campesinos de Achacachi “los más leales al
gobierno del VPE” en rumbo a La Paz; y de “indios armados de
Ucureña, los más salvajes luchadores en Bolivia, marchando a Cochabamba.” Evidentemente, los impolutos "movimientos sociales" de ese
entonces ya habían sido comprados por alguien más. Los refuerzos nunca
llegaron a las ciudades.
Evidentemente, la situación estaba dada para
una confrontación y para una resistencia superior a la heroicamente presentada en
Villa Fátima, a fin de cuentas debió existir algún otro motivo para que el VPE se
retirase “sin prestar resistencia”.
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Por una parte el riesgo de
las fuerzas populares, por otra el compromiso forzado con sus
rivales más fuertes. (Plano Medio) |
El águila y la estrella de Barrientos
Si bien las posiciones de los actores
bolivianos habían sido declaradas (los famosos "ocho puntos" de Barrientos),
en el plano diplomático la situación era más difusa, ya que se afirma
que en esta época y en lo que refiere a Bolivia, el Departamento de
Estado y Pentágono tendrían opiniones divergentes: los primeros –por
medio de su embajador Henderson- apoyaban al gobierno civil, mientras
que los segundos , con la cabeza visible del
agregado aeronáutico Cnel. Edward Fox (aunque detrás estaría Larry
Sternfield, jefe de base La Paz) apoyaban al Gral. Barrientos. Con todo,
Henderson permanecería como embajador de EE.UU. en Bolivia hasta 1968.
Esta suerte de pugna y apoyo, a la que se le
asigna desmedida importancia en la definición final de los hechos,
tiende a ignorar el impulso interno de Barrientos Ortuño, de Ovando o
de las Fuerzas Armadas frente al continuismo que enfrascaba el MNR, los mediocres
resultados económicos y sociales del doble sexenio, las promesas
incumplidas, la corrupción y la situación internacional que amenazaba a
Bolivia.
La extensión en que los EE.UU. por medio del
Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado influenciaron los
resultados finales de esta crisis quedaría en el terreno de la
especulación de no ser por ciertos indicios de apoyo abierto y
encubierto publicados por el propio gobierno norteamericano.
De Legado de Cenizas (Buenos Aires:
2008) [6] podemos extraer el modus operandi de la
CIA apoyando a los “líderes de once países latino americanos respaldados
por la CIA: Argentina, Bolivia, Brasil, la República Dominicana,
Ecuador, Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Perú y Venezuela [en la
década del 60]”:
"[Un] jefe de base tenía cinco
caminos para mantener la influencia estadounidense sobre los líderes
extranjeros: ‘Te conviertes en (1) su servicio de inteligencia
exterior –explicaría Tom Polgar, veterano de la base de Berlín-.
Ellos no saben lo que ocurre en el mundo, de modo que les das un
resumen semanal, amañado para adaptarse a sus sensibilidades. (2)
Dinero: eso siempre es bienvenido. (3) Aprovisionamiento: juguetes,
juegos, armas… (4) Entrenamiento. Y luego siempre puedes llevarte a
un grupo de oficiales a Fort Bragg o a Washington; (5) unas
maravillosas vacaciones.”
Tanto en los documentos publicados por la
CIA bajo el esquema FOIA como en documentos del Departamento de Estado
bajo la iniciativa FRUS encontramos datos que consignan el siguiente
apoyo:
(1) Asesoría:
Se desconoce el grado en que las agencias norteamericanas
informaban al gobierno nacional o al grupo de Barrientos en
particular.
(2) Dinero:
Tim Weiner pone el monto de $1 millón como apoyo de la CIA a
Barrientos pre-golpe, otras fuentes [7] citan cifras menores, el
proyecto FRUS detalla los siguientes gastos en acción encubierta
en Bolivia para este periodo:
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FY 63: |
$337,063 |
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FY 64: |
$545,342 |
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FY 65: |
$287,978 |
Aclarando oficiosamente que “la figura del año
fiscal 65 incluye fondos usados para influenciar al movimiento
campesino, para propaganda, para apoyar sindicatos, grupos
juveniles y estudiantiles (…) y apoyo al MNR [antes y después del
golpe].” [8]
Las figuras para el año 1965 están
incompletas, ya que no incluyen cifras dadas a Barrientos
personalmente, a su partido MPC o a miembros del MNR que
comprometieron su
lealtad. Tampoco se incluye la cifra de $1.8
millones desviada del programa AID para usos militares, o las
donaciones americanas utilizadas para aminorar los ánimos en las minas
mediante el subsidio de harina.
(3) Aprovisionamiento:
En este acápite debemos separar la ayuda oficial y de los
contrabandos entregados extraoficialmente a paramilitares u
otros grupos. Sobre la primera parte tenemos una base
informativa muy buena ya que la modernización del Ejército con
armas norteamericanas fue bien publicitada. Es de destacar que
este programa sirvió en la reconstrucción de la fortaleza
interna del Ejército para ser capaz de derrocar al gobierno más
adelante, aunque esta no fuese la idea inicial del programa.
En Poder y Fuerza Armadas (La
Paz: 1987) Gary Prado indica que: “A partir del año 1959
empieza a llegar el armamento norteamericano consistente en
fusiles semiautomáticos M-1 calibre .30, carabinas M-1 y M-2 del
mismo calibre, fusiles ametralladoras y ametralladoras ligeras
Browning, lanzacohetes 3.5’’ (Bazooka), fusiles sin retrocesos
de 57mm[M40A1] y morteros de 60mm y 4.2”” [9] Un apoyo
similar se dio a la Fuerza Aérea, con la donación de algunos
transportes y aviones de entrenamiento con capacidad de ataque.
Cabe destacar que toda esta ayuda se
basa en convenios firmados por Bolivia y EE.UU. en 22Abr58 y el
9Feb61, con el propósito explícito de mejorar la capacidad de
las FFAA para el mantenimiento de la seguridad interna y
contribuir al desarrollo económico de Bolivia.
(4) Entrenamiento:
En lo que respecta al entrenamiento oficial de militares
bolivianos, este se da desde el año 1952 en USARCARIB (SOA desde
1963) con pequeños contingentes bolivianos que poco a poco van
incorporando la doctrina americana en el pensamiento militar
nacional. Las misiones en EE.UU. también se brindan a personal
más especializado.
(5) "Vacaciones":
Antes estuvieron ligadas a las misiones de entrenamiento o a la
emergencia médica por el atentado de bala que sufrió Barrientos,
posteriormente a su elección como presidente visitó Estados
Unidos en un
par de ocasiones para reunirse tanto con miembros del servicio
diplomático como con el presidente Lyndon Johnson.
Luego del golpe
En la mayoría de estos acápites se habla de
elementos que ya funcionaban previamente al golpe militar del 1964
denotando cierto apoyo a Barrientos por parte de la CIA. Luego de su
elección democrática -evento que legitimaba el proceso a los ojos de la
embajada- la relación del gobierno boliviano con los norteamericanos se
profundiza enfocándose en el tema económico, con Barrientos siguiendo
plenamente la línea estatista del Nacionalismo Revolucionario pero
eliminando el riesgo de infiltración comunista del cual adolecía el
régimen anterior.
En el tema económico se van profundizando
las ideas Cepalinas de sustitución de importaciones, y se expande en el
tema de integración caminera; las relaciones con la Gulf Oil comienzan a
tomar mayor importancia.
En el plano de los servicios secretos
bolivianos estos dejan de ser dominio exclusivo del Control Político
(paramilitar) y pasan a ser el fuerte del Departamento Segundo del
Ejército. Poco después entraría la CIA a trabajar más estrechamente con
Inteligencia Militar; como una especie de preámbulo a lo que sería la
guerrilla de Ñancahuazú
Para esta etapa ya Barrientos no era tan
solo un agente controlado más de la CIA, aunque personajes como Antonio
Arguedas (ex ministro del interior, agente doble, secuestrador, etc.) insistieran que
seguía en la nómina de esta agencia.
Con la penetración subversiva cubana en
Bolivia se abre un nuevo episodio en lo que sería la relación de
Barrientos y su gobierno con la CIA, cosa que dejamos para otro momento.
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¿Cuánto
penetraría la CIA la presidencia de Barrientos? (Plano Medio) |
Anexo Aeronáutico

Apoyo encubierto:
Contrabando Aéreo en 1964: Un pirata de la
CIA en Bolivia
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La aeronave N6922C en Utah,
1963. Aún viste los colores de Flying Tiger Line. (Foto cortesía
de Tom Kirn, Airliners.net) |
Al margen de estas contribuciones ya más o
menos declaradas, existen otro tipo de apoyos que se mantienen secretos
o relativamente desconocidos, tenemos indicios sobre una de estas
operaciones.
En 1961 la empresa Air America,
comenzó a adquirir aeronaves de gran porte para sus misiones de
transporte “a lugares distantes y para operaciones de penetración
profunda e invasiones de entrega”.
Como ya ha sido ampliamente expuesto por el
historiador especializado Joe. F. Leeker, Air America fue una de las
principales compañías de transporte aéreo de la CIA que realizaba
misiones de todo tipo a lo largo y ancho del planeta. Previamente ya
había estado en Bolivia haciendo trabajos de técnicos en altura (con
aviones C-46 y Helio Twin Courier), pero en 1964 estaría ligada al golpe
de estado de Barrientos.
Para esta misión se utilizaría un L-1049
Super Constellation, adquirido nominalmente por Lockheed Marietta
a Flying Tiger Line, y arrendado a Air America desde el 15Jul63;
esta nave se utilizaba para el testeo de equipos electrónicos
experimentales y el trabajo ocasional de transporte a zonas de
conflicto.
Según los autores Prouty y Leeker
la nave matriculada N6922C (c/n 4825) [10], que a la sazón no era
piloteada por personal de AAM, “fue utilizada entre Octubre y
Noviembre de 1964 -en conexión a un ejercicio conjunto
norteamericano/boliviano- para llevar armas y municiones a una remota
pista de aterrizaje en el Perú, desde donde [la carga] era transbordada
en aeronaves ligeras controladas por la CIA a varios polvorines
dispersos en el territorio boliviano. Armado de esta forma por la CIA,
el General Barrientos fue capaz de lanzar un coup d’état contra
el Presidente Paz Estenssoro y sacarlo del país (...)” [11]
Dado el estricto control que se ejercía
desde La Paz sobre el municionamiento y provisión de las unidades
militares en el territorio nacional, no le restamos validez a la
operación que se cita; aunque nos inclinaríamos por creer que más bien
se destinaría ese armamento a las fuerzas paramilitares que apoyaban a
Barrientos.
En otras ocasiones el aprovisionamiento aéreo de material
bélico por parte de gobiernos, agencias o comerciantes extranjeros para subversiones
locales había sido realizado desde
Brasil o desde Argentina. Los cubanos y soviéticos
también alimentarían a sus agentes en Bolivia con ocasionales entregas
de armamento vía aérea, aunque esa historia es mas difícil de comprobar.
Bibliografía:
[1] Ver http://www.privetbank.com.ua/cablegate/index.html
accedido 12Dic10.
[2] Ver http://wikileaks.vicepresidencia.gob.bo
accedido 12Dic10.
[3] Irusta, Gerardo M. Espionaje y
Servicios Secretos en Bolivia 1930-1980. Pg. 154-157 y 232-233.
[4] Ver archivo DOC_0000490456.pdf en http://foia.cia.gov
accedido 12Dic10.
[5] Ver archivo DOC_0000490436 en http://foia.cia.gov
accedido 12Dic10.
[6] Weiner, Tim. Legado de Cenizas, la
historia de la CIA. Pg. 295-298, 631.
[7] “Killing Hope: US
military and CIA intervention”. http://books.google.com/books?id=-IbQvd13uToC&lpg=PA223&ots=cGz5EcEhfJ&dq=The%20CIA%20and%20Barrientos&pg=PA221#v=onepage&q=The%20CIA%20and%20Barrientos&f=false
[8] U.S. Covert Action
in Bolivia, FY 1963-66, High Level Panel statement from FRUS,
1964-1968, vol. XXXI, September 2004 <http://history.state.gov/historicaldocuments/frus1964-68v31/d147>
[9] Prado S., Gary Gral. Poder y Fuerzas
Armadas 1949-1982. Pg. 98-101 y 148-152.
[10] Ver
http://www.conniesurvivors.com/HI-542CT.htm accedido 12Dic10.
[11] Leeker, Joe F.
“Aircraft of Air America: Lockheed L-1049 Super Constellation” < http://www.utdallas.edu/library/collections/speccoll/Leeker/const.pdf>
citando Prouty, JFK. The CIA, Vietnam, and the plot to assassinate
John F. Kennedy, pp. 232-237.
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