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Avatares del CP-1223
Si
el visitante se aproxima al sector de hangares del LAB, viniendo de la
terminal de pasajeros del aeropuerto Cochabambino; lo primero que puede
ver son dos tipos de aeronaves: una es pequeño lote de aparatos que aún
reporta esperanzas de volver a volar comercialmente (por ejemplo el CP-1366)
y otro es un grupo de aeronaves que ya han pasado a la otra vida y no
volverán a surcar los cielos de América pero por alguna terca razón se
mantienen estoicos, como detenidos en el tiempo, almacenados a la
intemperie. Esa es la primera impresión que se tiene del Charly Papa
1223.
©
JRO

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CP-1223 en La Paz, Enero 25 de 1986 eran tiempos más gloriosos para el CP-1223
(Neil Pidduck vía
Berlinspotter.de)
Preámbulo
Si el
visitante se aproxima al sector de hangares del LAB, viniendo de la
terminal de pasajeros del aeropuerto Cochabambino; lo primero que puede
ver son dos tipos de aeronaves: una es pequeño lote de aparatos que aún
reporta esperanzas de volver a volar comercialmente (por ejemplo el CP-1366)
y otro es un grupo de aeronaves que ya han pasado a la otra vida y no
volverán a surcar los cielos de América pero por alguna terca razón se
mantienen estoicos, como detenidos en el tiempo, almacenados a la
intemperie.
Esa es
la primera impresión que se tiene del Charly Papa 1223, la de un
desaliento profundo, se lo ve relegado a una esquina olvidada; carece de
radio domo, motores y el conjunto alar esta canibalizado. De mayor
impacto quizás, aún viste los mal dados colores de la VASP, interventora
de la empresa nacional en su caída a la crisis; una carpa de color azul
cubre parcialmente la cabina de mando -como queriendo ocultar algo.
Los
inicios
Cuando
el primer jet del Lloyd Aéreo Boliviano, un 727-100, aterrizó en
Cochabamba en la mañana de 7 de Marzo de 1970, se dice que algunas de
las personas que lo recibieron incluso derramaron lágrimas. Para una
empresa que recién dejaba los pistones y el aluminio de la post-guerra,
recibir esta aeronave auguraba gran prosperidad.
Pasaron
unos años y con mucha paciencia y mayor dedicación la empresa logró
comprar un segundo 727 en 1974, esta vez en su versión 171C optimizada
para pasajeros y carga.
Trabajando con estas aeronaves se llegó a generar utilidades de 20
millones de pesos bolivianos para el año 1974. Dinero que fue
re-invertido en la empresa y canalizado a la casi inmediata adquisición
de nuevas aeronaves.
Es así
como los réditos de ambas aeronaves costearon la llegada del tercer 727
de la flota del LAB, el CP-1223, último de la versión 100 (en realidad
727-78) y aparente predestinado a la longevidad.
El
Boeing 727 fue en su momento el avión favorito para de transporte de
pasajeros, se produjeron 1,832 unidades en una línea que cerró en 1984,
era el segundo jetliner exitoso diseñado por Boeing.
El
primer 727-100 voló de Renton el 9 de Febrero de 1963, con 131 ordenes
de construcción a parte de las 40 órdenes del launch customer
Eastern Airlines. Utilizaba motores Pratt & Whitney JT8D y era
estructuralmente muy similar al 707, claro que se distinguía por la
posición de motores y la cola en T, además de ser un poco más alargado y
de alas mucho más retraídas.
Trayectoria fuera del país
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Curiosamente es más fácil encontrar este modelo a escala del
727 como 9Y-TCP de BWIA que una fotografía real. |
Con semejantes colores de Braniff International, el N306BN
no recuerda para nada a una aeronave del Lloyd. |
Antes
de llegar a nuestro país el Boeing 727-78 (cn. 18795/104) pasó por dos
operadores internacionales, el primero fue la empresa British West
Indian Airways (BWIA), que recibió el avión en Enero de 1965. La
empresa fundada en 1940, tenía como base el aeropuerto Internacional de
Piarco, en la ciudad de Puerto España en Trinidad y Tobago.
La
aerolínea más grande del caribe, BWIA utilizaba Bristol Britannias y
Vickers Viscounts en sus vuelos a Londres vía Nueva York, para vuelos al
continente y otros destinos utilizó por algunos años aviones Boeing 707
y 727. En 1974 los reemplazó con aviones Lockheed L-1011.
Sin
embargo, ya el año 1971 la empresa Braniff International Airways
había adquirido algunos de los 727 de BWIA, los que fueron a sumarse a
la que sería la flota más grande de aeronaves de este tipo en operación
con una sola aerolínea. Después de la adquisición de Pan
American-Grace Airways, la presencia de la empresa en Sur América se
incrementó considerablemente. El 727 del que hablamos sin embargo, no
llegó hasta nuestros lares ya que en ese tiempo volaba en el caribe con
base en Miami.
En
los cielos de Bolivia
Cuando
Braniff ofreció el 727 a Bolivia mediante un convenio de crédito por 3
millones de dólares la empresa nacional aceptó la oferta de inmediato.
La aeronave llegó a nuestro país al poco tiempo, entrando en servicio el
9 de Marzo de 1975, originalmente la aeronave estaba dispuesta en 24
asientos de primera clase y 78 de clase turista, configuración que el
LAB alteró agregando media fila (tres asientos) para un total de 105
asientos. Esta sería solamente una de las modificaciones que el LAB le
haría al avión.
Con
esta aeronave el Lloyd Aéreo Boliviano perfilaba una ambiciosa
expansión, que incluía la compra de un cuarto 727, esta vez en versión
200, tan pronto como Agosto de 1975, cuando se firmó el contrato de
construcción y venta con Boeing.
La
empresa planeaba servir nuevos destinos con estos aviones, incluyendo
el ansiado servicio a EE.UU y otros adicionales a Río de Janeiro y
Cartagena. También planeaba fortalecer las rutas internas, con servicios
entre La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Sucre.
Todo
esto rumbo a una fecha que marcaba los cincuenta años de vida de la
empresa.
Un
alto en el camino
Con
toda esta expectativa y marcado positivismo, pocos esperaban lo que
ocurrió en la mañana del 24 de Junio de 1975. La noche más fría del año
-el día de San Juan, había cubierto Cochabamba y otras ciudades del país
con la densa humareda de la tradición medieval. En otras palabras,
condiciones mínimas de aeronavegación sobre la ciudad de Cochabamba.
Ese día
el CP-1223 cumplía un vuelo del itinerario 912, La Paz-Cochabamba,
llegando a Cochabamba para las 09:55 hora local.
El
vuelo estaba lleno, con 105 pasajeros entre los que se incluían el
Ministro de Coordinación (?) General Juan Lechín Suárez y al equipo
argentino de fútbol Boca Juniors que debía cumplir un encuentro en
Cochabamba ese día.
La
edición de Los Tiempos del día 25 de Junio anota: “El avión llegaba de
La Paz y se disponía a aterrizar, tomando la cabecera norte de la pista
[Ed.: 22] , impactó con violencia sobre el tren de aterrizaje por
causas aún no establecidas, lo cual ocasionó la rotura del mismo.
Como
consecuencia, luego de tres ‘rebotes’ sobre la pista el avión perdió el
equilibrio y se inclinó sobre el ala izquierda y después sobre la
derecha. Finalmente se desvió de la capa asfáltica iniciando un
recorrido descontrolado de aproximadamente mil metros que concluyó
cuando el tren de la nariz se incrustó en una zanja que detuvo al avión,
a pocos metros de viviendas y árboles.”
No hubo
fuego, los pasajeros lograron abandonar el avión utilizando las salidas
de emergencia. A los pocos minutos eran retirados del lugar y algunos
fueron llevados a hospitales de la ciudad, los militares desplegaron un
cordón de seguridad en torno al avión y lo fragmentos que vino
desparramando.
El
ministro comentaba: “(...) observé la densa humareda, cuando tocamos
tierra, parece que aterrizamos sobre el tren izquierdo y luego la
nave se descontroló. Ingresó mucho polvo al interior del avión, lo cual
confundió a todos los pasajeros y finalmente, luego de arrastrarnos un
buen trecho, chocamos con algo y la nave frenó. Felizmente no paso nada
y eso es lo fundamental.”
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Vista trasera de la nave en el ángulo con que vino a
reposar. (todas las fotos del accidente provienen de Los
Tiempos, edición del 25 de Junio) |
Vista del tren derecho, y de la cuneta donde el tren
delantero pudo trancarse y detener el arrastre de la
aeronave. |
¿Qué
había pasado en realidad?
La
crónica de prensa describe una falla estructural durante el aterrizaje.
Lo que pasó en realidad es algo diferente.
La versión más detallada
que extraemos de la prensa y comentarios de la época es que
tripulaba el avión
como instructor el Comandante Donald Bohrt P.
y como alumno el Cmdte. Aníbal Arab Fadul (el mismo que otorgó su nombre al aeropuerto de su natal Cobija), como la
visibilidad era tan baja, venían volando en procedimiento mínimo,
haciendo referencia constante a la vertical y los puntos
geográficos del trayecto. Lo que pareció haber ocurrido es que sin
anticiparlo, estuvieron sobre la pista cruzada; y vino el error: el
piloto alumno -acostumbrado a la performance del Fokker- cortó potencia,
15 segundos tardaron las turbinas en reaccionar, el Ingeniero y Piloto
Instructor, no pudieron evitar que cometa el error; no tuvieron más alternativa que tratar de
controlar el repentino y acelerado descenso de la nave. Tomaron la pista violentamente pero esta se quedaba corta; a la velocidad del
avión el tren que había soportado el duro toque a tierra se desprendió, se
arrastraron por un largo trecho hasta poder detenerse.
Por medio de un correo electrónico el Cmdte
Bohrt gentilmente aclara para la posteridad:
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De acuerdo al
procedimiento empleado en los entrenamientos el instructor
lleva el control de la radio.
Cuando se inicio la aproximación al aeropuerto de CBB y en
comunicación con la torre de control se tenia una
visibilidad muy reducida por humo, se solicitó al control
una aproximación visual a la pista 22 por derecha habiendo
sido autorizado a efectuar dicha aproximación, cuando nos
encontrábamos frente a la faja a una altura de 500 pies la
torre de control preguntó si teníamos la pista a la vista, a
lo que respondí negativo por que yo no veía la pista.
Encontrándonos
casi en el umbral de la pista 22, pasada la coronilla
configurados para el aterrizaje, instante en el que el
alumno, me dijo “tengo la pista a la vista" cortando los
aceleradores, iniciando un descenso brusco y empinado; por
lo rápido de la maniobra tome los controles y efectúe una
corrección muy cerca del suelo, con los alerones y jalando
el bastón de mando alcance casi nivelar el avión pero se
sintió el primer impacto del tren izquierdo y luego logré
controlar el avión hasta que se detuvo con los resultados
conocidos; posiblemente si no se tomaba esta acción
correctiva los resultados habrían sido catastróficos y la
verdad no hubiese sido conocida . |
Descartamos entonces la falla estructural, y queda bien establecida la
situación
Ah, y
resulta que el Presidente de la República, Gral. Hugo Banzer Suárez,
presenció todo el accidente. Banzer estaba en espera a bordo de un Aerocommander de YPFB cuando aconteció el accidente. Después de bajarse
de la aeronave y dirigirse a dependencias de AASANA para recibir un
improvisado parte, solo atinó a decir a la prensa que “Lamento lo
registrado con una de las mejores naves del LAB, pero estoy contento
porque no se han tenido que lamentar desgracias de tipo personal. Todo
lo que es material se repone, pero la vida no.” Minutos después partió
hacia Santa Cruz.
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Increíble daño en el ala izquierda. |
El tren lateral completamente desprendido y una vista de la
sección de ala desprendida en un 20 por ciento. |
Renace un Cóndor
Como
podemos ver en las fotos adjuntas, el avión no quedó severamente dañado,
de hecho su apariencia recuerda a un siniestro mucho más reciente, donde
la nave quedó irrecuperable.
Pero
estos eran los años 70 y un avión de $3 millones no era, por así decirlo, descartable.
Además,
a nave estaba asegurada con una confiable entidad Inglesa, que tuvo que
desembolsar $1,800.000 para el “arreglo”. La reparación se encomendó a
la fábrica Boeing, que envió a Cochabamba piezas de reemplazo,
repuestos y herramientas a un grupo de treinta técnicos y mecánicos;
quienes procedieron a trabajar en dos turnos de 12 horas cada uno, por
unas cortas semanas hasta que el avión fuese reparado en sus partes
vitales y pudiese ser atendido por sus
contrapartes bolivianas.
Concluidas las reparaciones, el avión volvió a entrar en servicio
después de un vuelo de certificación efectuado el 9 de Agosto de 1975.
Es así como tan solo cinco meses después de haber llegado a Bolivia el
CP-1223 tomó una segunda vida.
La
historia del CP-1223 es la historia reciente del LAB
Como
bien sabemos nuestra Línea Aérea Bandera esta dada a la sobrevivencia y
del común de sus aeronaves se espera una increíble desempeño.
Solo
así se puede explicar, que después de las administraciones más variadas
y de años de prácticas gerenciales autodestructivas; aún hoy en
día la empresa pueda arrancar del letargo un aparato de más de treinta
años de antigüedad y acondicionarlo para el servicio activo.
El CP-1223
ha vivido esa historia, desde su estrepitoso bautizo en Cochabamba, hasta
volar 33 años en Bolivia, llegando a operar continuamente durante 40
años; para Abril del 2005, cuando se retiró definitivamente, cumplió
75,820 horas y
87,916 ciclos (despegues y aterrizajes)
convirtiéndose en el 727 de mayor duración en servicio y en su momento el
jetliner operativo más antiguo del mundo.
La
aeronave pudo ver 10 años de crecimiento continuo del LAB, llegó a tocar
la mayoría de los destinos internacionales del Lloyd incluyendo vuelos
regulares a Chile, Perú, Brasil, Argentina y una solitaria frecuencia a
Asunción, voló incluso a Caracas, Cuzco y Cali. A sus similares de la
generación 727-100 se sumaron nuevos 727-200 así como un par de 707s,
incluso vio llegar un par de Airbus. Recibió los cuidados y dedicación de un
equipo reconocido de mecánicos, y los novatos ya no tocaron sus comandos.
Aterrizó en el nuevo aeropuerto cruceño y lo convirtió en su escala de viaje al
Brasil, también llegó a operar desde las nuevas instalaciones del LAB.
Durante el apogeo del la empresa voló constantemente en las rutas troncales
que legaron a representar 50 frecuencias LPB-CBB, 52 frecuencias SCZ-CBB
y 32 frecuencias LPB-SCZ anualmente.
Pero el
CP-1223 también llegó a ver accidentes en el LAB, peleas internas y
malversaciones. La empresa en la cual sirvió por tanto tiempo se
convirtió en botín político y con ello se atrofió en ineficiencia y
estagnación que concluyó en su venta a capitales extranjeros.
Esa
historia la conocemos, el peor postor se adjudicó la empresa cuando
líneas aéreas de élite abortaron la compra de esta empresa en aparente paro
perpetuo. Como era de esperarse, el LAB solo llegó a ser un componente
más en un imperio de papel llamado VASP.
Después
de la quiebra, reversión o venta de la empresa, con el amague de
adquisición de Ecuatoriana incluido, el LAB entró en una nueva
espiral, cuyos efectos son demasiado recientes como para que podamos
tener una perspectiva histórica apropiada.
Y ahí
esta el avión, con hush kit III desde el 2002 y un breve episodio detenido en Brasil el 2004 y
finalmente encontrando su refugio en la base cochabambina del LAB, donde
brevemente fue utilizado como plataforma de enseñanza pero finalmente
canibalizado de sus partes fundamentales.
¿Qué
deparará el destino para este elegante 727? Lo cierto es que la nave no
se ha movido de su lugar desde hace más de dos años; dado su estado casi
de abandono, y tomando principios contables generalmente aceptados de
depreciación y desgaste el aparato ya no tendría que reportar ni siquiera valor en
libros.
Sabemos
que el 09Dic05 la Junta de Accionistas de la empresa aprobó la venta de
activos improductivos que incluían un inmueble en Santiago de Chile así
como al CP-2013, CP-861 y CP-1223. Venta que probablemente no sea
viable con tantas partes reclamando cualquier ingreso a las cuentas del
LAB. Quizá el avión tenga futuro como chatarra, ¿Pero es este el destino
apropiado para un sobreviviente como el CP-1223?
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En
Julio de 2003 el CP-1223 todavía pudo ser
fotografiado en varios destinos internacionales, como ser
Cuzco en Perú. (Sam Chui vía R. Robles) |
En la actualidad, esta es la vista que el CP-1223 le brinda
al visitante. (JRO) |
Bibliografía
30
Años de Accidentes Aeronáuticos.
Lucio Melgar, manuscrito.
Historia del LAB.
Mario Carrasco Solís (CBBA: 1985)
En
Alas del Recuerdo.
Álvaro Pinedo Antezana (La Paz: 2002)
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