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Introducción
En otras páginas
de este sitio Web hemos hablado sobre las aeronaves Convair 440 y 580 de la
Fuerza Aérea Boliviana, pero en el caso de los 440 por falta de información no
se elaboró sobre un elemento muy importante: El ferry de ingreso a Bolivia.
Para 1972, en la
FAB no se tenía mucha experiencia en vuelos transatlánticos, de hecho cuando se
había comprado material Europeo (Breguet, Vickers, Junkers) en los primeros años
de la aviación nacional, el medio de transporte preferido había sido el
marítimo.
Las travesías en
vuelo, hasta ese entonces, se habían limitado al continente americano, trayendo
material desde EE.UU. principalmente.

Trayectoria desarrollada por los CV-440
bolivianos en su vuelo de ingreso al país.
Planeamiento del
Ferry
Durante el primer
ciclo presidencial del Gral. Hugo Banzer Suárez, el potenciamiento de la Fuerza
Aérea fue una constante necesaria por las circunstancias. A inicios de la década
del setenta, el estado de la Fuerza era de evidente obsolescencia, siendo
equipada con transportes y aviones de combate de la Segunda Guerra Mundial en la
mayoría de los casos. A la par de esta situación, el escenario geopolítico
regional presentaba situaciones de alta tensión, haciendo cada vez más necesaria
la modernización de equipos.
Una de las
primeras adquisiciones fue precisamente la de los CV-440, las negociaciones de
compra de los mismos comenzaron en Mayo de 1972, aparentemente por invitación
del Ministro del Aire Español; la comitiva de la FAB para esta negociación
estuvo compuesta del Comandante General de la FAB, Cnl. Oscar Adriázola Valda, y
los señores Tcnl. Natalio Morales Mosqueira, Mayores Norberto Salomón Soria y
Julio Molina Suárez.
Las negociaciones
concluyeron satisfactoriamente a los pocos días acordándose e un precio por
aeronave de $360,000, en la época precio marginalmente menor al de un Convair en
el mercado civil norteamericano.
Una vez acordados
los términos de compra el planeamiento de la misión de transporte recayó en el
Jefe de Estado Mayor de la FAB, Cnl. DEMA Luis García Pereira, quien conformó un
equipo que agrupaba oficiales de varios departamentos de la FAB.
Las dos decisiones
más importantes fueron la selección de tripulaciones y ruta, en lo que refiere a
la trayectoria, se consideró un vuelo transatlántico directo desde Cabo Verde a
Fortaleza, Brasil. Más se desistió de esta alternativa porque a pesar de ser más
corta, ponía a los aviones en el máximo de su autonomía y no dejaba un margen de
seguridad adecuado. También se optó por la contratación de un piloto privado
boliviano para el entrenamiento de los pilotos nacionales, recayendo esta
responsabilidad en el Cap. Eduardo Adett Zamora, quien en 1963 había egresado
del Colegio Militar de Aviación, pero se retiró a la actividad privada.
Las Tripulaciones
El equipo de
pilotos y técnicos seleccionados para esta misión estuvo compuesto por los
siguientes oficiales y suboficiales:
Pilotos
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Gral.
Av. Luis García Pereira
Si bien todo el personal que participó en esta operación merece una
cita biográfica en nuestra historia de la aviación boliviana,
solamente comentamos algunos aspectos de la carrera del aviador Luis
García Pereira, por haber estado encargado de esta operación.
El Gral. Luis García Pereira nació en La Paz e 29 de Agosto de 1931,
sus padres fueron Hugo García y Mercedes Pereira. Estudió en Tarija
y La Paz, después de graduarse del Colegio Militar de Aviación en
1955 (promoción fundadora del Colmilav), continuó sus estudios en
EE.UU y Argentina; posteriormente realizó el curso de Altos Estudios
Nacionales. Fue comandante del Grupo Aéreo Mixto, profesor en la
Escuela de Armas, la ECEM y Jefe de Estado Mayor. Llegó a ser
Comandante de la Fuerza Aérea entre 1976 y 1978.
Durante su gestión como comandante de la FAB se adquirieron los
primeros C-130, y en 1978 el primer escuadrón de PC-7, además de
aeronaves Cessna 402, 421 y el Learjet 35 para el servicio de
Aerofotografía. Proyectó la creación de un nuevo Colegio Militar de
Aviación en la zona de Viru Viru, y apoyó la creación del Ministerio
de Aeronáutica.
El Gral. García Pereira falleció un trágico 16 de Febrero de 1978,
en Cochabamba.
En la
foto, el entonces Cnl. García P. recibe la condecoración al Merito
Aeronáutico - Grado Comendador de la Orden, de manos del Presidente
de la República, Gral. Hugo Banzer Suárez.
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Cnl. DEMA Luis
García Pereira
Tcnl. DEMA
Waldo Bernal Pereira
Tcnl. DEMA Jaime
Niño de Guzmán
Tcnl. DEMA Hugo
Muñoz Rodríguez
Mayor Av. René
Guzmán Fortún
Mayor Av.
Arturo
Justiniano Koehler
Mayor Av. Jorge
Sánchez Vargas
Mayor Av.
Alberto Rocha Antich
Mayor Av.
Carlos
Jaldín G.
Mayor Av.
Jaime Peredo
Alaiza
Cap. Av. Edgar
Franco M.
Cap. Av. David
Velásquez D.
Cap. Av. Arturo
Camacho R.
Cap. Av. Dardo
Gomez G.
Cap. Av. (r)
Eduardo Adett Zamora
Mecánicos de Vuelo
Mayor Téc.
José Roca
Miranda
Sof. Téc. Raúl
Ayala Mariscal
Sof. Téc. Eddy
Martinic R.
Sof. Téc. Juan
Salazar R.
Sof. Téc.
Enrique Saravia A.
Sof. Téc. Hans
Galarza Ch.
Sistemas Eléctricos
Sof. Téc. Pablo
Luna S.
Ruta desde España
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Instantánea tomada en
Sönderström, durante una de las escalas del ferry.
(Acervo FAB) - Pulse para ampliar - |
Toma en vuelo de uno de los Metropolitan sobre el
Antártico. (Acervo FAB) - Pulse para ampliar - |
Ya en la seguridad de La Paz, en esta foto parte del
personal que voló esta misión. (Acervo FAB) |
Al haberse
descartado la ruta más corta directamente sobre el Atlántico se optó por la
siguiente trayectoria, que cubría algo más de 17,000 kilómetros.
En escuadrillas de
tres aviones, (TAM-41, 42, 43, 44, 45 y 46) se partió de Madrid (España),
sobrevolando Francia y aterrizando en Nantes el mismo día. Después de cruzar el
canal de la mancha, una de las escuadrillas aterrizó en Mildenhall y la otra en
Manchester (Inglaterra).
La trayectoria
continúo sobre el Atlántico norte hacia Keflavik (Islandia) y por seis horas
sobre el Ártico hasta Sönderström en Groenlandia.
La siguiente etapa
fue en Norteamérica, aterrizando primero en la Base de la Fuerza Aérea
Estadounidense (SAC) en Goose Bay (Canadá) y posteriormente en Andrews
(Washington), luego procedieron hasta Kelly AFB en San Antonio, Texas.
En Centroamérica,
las escuadrillas aterrizaron en ciudad de Guatemala y posteriormente en Howard
AFB en Panamá.
La siguiente
parada fue en Talara, ciudad norteña de Perú, prosiguieron a Lima y Arequipa,
recargando combustible y reagrupándose en esta ciudad para el cruce de los
Andes, con la última parada en El Alto.
Arribo a Bolivia
Ambas escuadrillas
Convair comenzaron su descenso al aeropuerto internacional de El Alto, a las
12:15 del 2 de Junio, siendo la primera en aparcar el TAM-41, comandado por el
Cnl. García Pereira.
En tierra esperaba
el Presidente de la República, con una frondosa comitiva de ministros, la cúpula
militar e invitados especiales; así como los el Batallón de Alumnos del PMA.
Después de los
discursos de ocasión, se procedió a la lectura de la Orden de Condecoraciones,
siendo premiados con la condecoración al Merito Aeronáutico en grado Comendador
al Cnl. García Pereira, en el grado Oficial a los oficiales superiores y en el
grado Caballero a los oficiales subalternos y suboficiales.
De esta forma
quedo sellada esta aventura transatlántica que no sería re-editada sino hasta
los ochentas. Sin duda un episodio digno de estudiarse más a fondo, esperemos
que este artículo sea un buen comienzo.
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Foto relativamente de mejor calidad
a las presentadas hasta ahora, de parte del personal premiado por
esta operación.
(Acervo FAB) - Pulse para ampliar - |
Autoridades presentes durante la entrega de este
material.(Acervo FAB) |
Toma del TAM-42, con uno de los DC-3 a los cuales venia a reemplazar en
el fondo.
(Acervo FAB) |
Galería de fotos complementaria
Hemos habilitado
una galería de fotos complementaria en el siguiente link:
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Artículo en El Deber (11/Sept/11)
Su historia cuenta. Una proeza de pilotos
bolivianos por el mundo
Esta no es una historia cualquiera, aunque no se pretende parangonar con las
hazañas de Charles Lindbergh o Santos Dumont, ambos precursores de la
aviación mundial, sí es la crónica de una epopeya de pilotos bolivianos,
recordada por uno de sus protagonistas.
Desde su niñez admiró los aviones. Volar fue para él su vida. Ahora, en su
retiro, se siente satisfecho. Dardo Gómez, un militar que llegó a lo más
alto de la Fuerza Aérea Boliviana, desgrana recuerdos y dentro de ellos el
periplo bien guardado, una cuasi vuelta al mundo a bordo de una aeronave
Convair.
Eran principios de la década de los 70, cuando la FAB había adquirido de
España una media docena de aeronaves Convair 440 de medio uso para
incorporarlos a la flotilla del TAM en el país. Hubo una calificación de
pilotos, entre los que fue seleccionado Dardo. Entonces tenía el grado de
teniente y aunque era el más joven del grupo, ya era un experimentado
capitán de vuelo.
En aquellos tiempos, cruzar el mar -o el gran charco como lo llaman en la
jerga aeronáutica- en otro tipo de naves ya era común, pero hacerlo en los
Convair era una aventura.
Estas aeronaves sólo tenían 8 horas de autonomía, casi el mismo tiempo que
tomaba desde Madrid (España) hasta la isla de Sal y de ahí a Recife
(Brasil), que prácticamente los inhabilitaba para tomar esa ruta hacia el
continente americano.
Pero no solo este era el obstáculo que había que vencer. Ninguno de los
pilotos que recogieron los aparatos tenía experiencia para volarlos, así que
tuvieron que apelar a un excompañero que les diera cursos ‘ligeros’ en la
base aérea de Getafe (España).
Tras varias consultas, decidieron volar hacia el norte. Primero hasta
Middlesbrough (Inglaterra) una de las bases de la Real Fuerza Aérea, a unos
140 km de Londres. De ahí y siguiendo un itinerario, trazado de manera
rápida, enfilaron hacia Reikiavik (Islandia), pero un problema en uno de los
aviones los obligó a repostar en Manchester.
Una vez arreglado el desperfecto, siguieron viaje hasta Islandia para luego
bajar hasta el norte de Canadá. Cabe hacer notar, señala Dardo, que en este
sitio, en el Polo Norte geográfico, las brújulas se volvían ‘locas’. Pese a
ese y otros imponderables, el viaje prosiguió sin mayores contingencias.
Desde territorio canadiense emprendieron vuelo hacia Washington DC y luego a
San Antonio (Texas). De ahí viajaron hasta el aeropuerto La Aurora
(Guatemala) luego a Panamá y Lima (Perú). Llegaron a Bolivia en medio de un
apoteósico recibimiento en el aeropuerto paceño de El Alto, y condecorados.
Este viaje queda en la historia de la aviación boliviana. Fueron unos 15
días y más de 60 horas de vuelo. Se inició en Torrejón (España) y concluyó,
sin mayores novedades, en La Paz,Ya jubilado, Dardo Gómez, el único camireño
que llegó a ser comandante de la FAB, rememora esta inolvidable travesía
vivida hace 40 años.
Dardo Gómez ingresó al Colegio Militar de Aviación en 1960, egresando en
1963 con el grado de subteniente y en 1965 se graduó como piloto. Comandó el
Grupo Aéreo 62, el Grupo 21 de entrenamiento, jefe de estudios en el Colegio
Militar e instructor de vuelo. También fungió como agregado aeronáutico en
Brasil.
Bibliografía
Revista
Aeronáutica, Año XVI, Octubre de 1972, No. 27, Pág. 52-57.
Alas de Bolivia,
Tomo III, Pág. 167-168.
Revista
Aeronáutica, Mayo de 2002, No. 48, Pág. 33 y 61
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